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QUÉ ES

TRATAMIENTO DEL DOLOR

En la actualidad,  hay un creciente interés en el estudio y tratamiento del dolor. Tanto es así, que la medicina del dolor ha emergido como un nuevo campo al que contribuyen varias especialidades y a la que se han añadido varias subespecialidades paralelas ligadas a la psicología, fisioterapia y enfermería. Las razones que han llevado a esta nueva situación son diversas.

Por un lado, el progresivo aumento de la esperanza de vida de la población ha llevado a una mayor presencia de cuadros dolorosos crónicos. Por otro lado, se ha objetivado una mayor demanda de los cuidados sanitarios de los pacientes. Asimismo, existe un claro reconocimiento de que la analgesia reduce las cargas económicas derivadas de las discapacidades físicas y, en situaciones como el dolor agudo postoperatorio, la morbimortalidad.

Millones de personas experimentan dolor crónico diariamente, con asombrosos costos en cuidados médicos, pérdidas de trabajo y discapacidades. El dolor no aliviado es una razón frecuente para el cambio de médicos, de forma que ninguno de ellos ignora sus costes económicos y emocionales.

Las actuaciones incluyen desde procedimientos farmacéuticos, rehabilitadores, psicológicos y quirúrgicos hasta un uso cada vez mayor de tratamientos complementarios. A pesar de los esfuerzos en mejorar el manejo del dolor crónico y con ello aumentar la calidad de vida, la espiral de gastos sólo en dolor crónico mal tratado o no tratado y el acceso adecuado a los diferentes cuidados permanece como un serio problema.

El tratamiento del dolor es en la actualidad uno de los objetivos primordiales de la profesión médica y de la política sanitaria, fundamentalmente por su gran repercusión en el bienestar de la población de un país.

El dolor es la manifestación que origina la mayoría de las consultas médicas, y los analgésicos no opioides y AINE son dos de los grupos de fármacos más dispensados en nuestras farmacias, lo que puede ofrecer una aproximación de la importancia, desde el punto de vista social, del dolor como problema clínico, con un coste global en los países de nuestro entorno que supera el 2,5% del PIB.

Puede clasificarse como agudo o crónico. Mientras que el dolor agudo tiene función de protección biológica (alarma a nivel del tejido lesionado) con síntomas psicológicos escasos y una duración breve y limitada, el dolor crónico no posee una función protectora y más que un síntoma se puede considerar una enfermedad, se prolonga en el tiempo, suele ser refractario a los tratamientos convencionales y se asocia a importantes síntomas psicológicos afectando profundamente la vida del paciente y de su entorno.

El dolor constituye uno de los motivos de consulta más frecuentes dentro de la asistencia sanitaria nacional.

Nuestro objetivo no es sólo paliar el dolor, sino también los síntomas que le acompañan, es decir, conseguir el máximo nivel de “confort” y funcionalidad de nuestros pacientes, para de este modo aumentar su calidad de vida e independencia, favoreciendo un retorno precoz a sus actividades habituales, tanto en el ámbito personal como laboral.

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